Fuente de barro con muslos de pollo al horno dorados sobre patatas y cebolla, con pan y limón al lado
Carne

Muslos de pollo al horno: receta tradicional paso a paso

Los muslos de pollo al horno son de esas recetas que salvan cualquier comida: metes el pollo con unas patatas y cebolla en una bandeja, enciendes el horno y él hace casi todo el trabajo. En 1 hora y 5 minutos tienes un pollo con la piel dorada y crujiente, la carne jugosa y unas patatas empapadas en su jugo. Te lo explico paso a paso para que te salga bien aunque sea la primera vez que usas el horno.

  • Raciones: 4
  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocción: 50 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
  • Dificultad: Fácil
  • Coste aproximado: 8-10 € en total (unos 2,50 € por ración)

Respuesta rápida: ¿cómo se hacen los muslos de pollo al horno?

Se untan los muslos con aceite, ajo, sal, pimentón y tomillo, y se colocan con la piel hacia arriba sobre una cama de patatas y cebolla en rodajas. Se hornean a 200 °C unos 45-50 minutos, regando a mitad con un chorrito de vino blanco o caldo. Están hechos cuando la piel está dorada y al pincharlos cerca del hueso sale jugo transparente.

Ingredientes

Para 4 personas:

  • 8 muslos de pollo con piel y hueso (unos 1,2 kg; también valen contramuslos o 4 muslos enteros)
  • 4 patatas medianas (unos 800 g)
  • 1 cebolla grande (200 g)
  • 4 dientes de ajo (20 g)
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra (4 cucharadas)
  • 100 ml de vino blanco seco (medio vaso) o de caldo de pollo
  • 1 limón (para el zumo, unos 30 ml)
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (3 g)
  • 1 cucharadita de tomillo o romero seco (2 g), o unas ramitas frescas
  • Sal fina (1 cucharadita y media, unos 6 g, repartida entre pollo y patatas)
  • Pimienta negra molida (una pizca)

Utensilios: fuente o bandeja de horno grande (unos 30 x 40 cm), cuenco, cuchillo, tabla, papel de cocina, pinzas y una brocha o cuchara para regar.

Preparación paso a paso

  1. Saca los muslos de la nevera 20 minutos antes. Si los metes muy fríos al horno, se hacen peor por dentro.
  2. Enciende el horno a 200 °C con calor arriba y abajo (si tiene ventilador, pon 190 °C). Debe estar caliente cuando metas la bandeja: tarda unos 10-15 minutos.
  3. Seca bien los muslos con papel de cocina, por todos lados. Este paso es el secreto de la piel crujiente: la piel mojada no se dora, se cuece.
  4. Prepara el aliño: en un cuenco mezcla 3 cucharadas de aceite, los ajos picados muy finos, el pimentón, el tomillo, 1 cucharadita de sal, la pimienta y el zumo de medio limón.
  5. Unta los muslos con el aliño usando las manos, metiendo un poco por debajo de la piel. Si tienes tiempo, déjalos así 30 minutos en la nevera (o de un día para otro): cogen mucho más sabor.
  6. Pela las patatas y córtalas en rodajas de medio centímetro, como una moneda gruesa. Corta la cebolla en aros finos.
  7. Extiende las patatas y la cebolla en la bandeja, échales el resto de la sal y la última cucharada de aceite y mézclalas con las manos para que queden todas brillantes.
  8. Coloca los muslos encima con la piel hacia arriba, sin amontonarlos: tiene que quedar un poco de espacio entre ellos para que el aire caliente los dore.
  9. Hornea en la altura del medio durante 25 minutos. Vas a oír cómo chisporrotea la grasa: es buena señal.
  10. Riega con el vino blanco (o el caldo) echándolo por las patatas, no por encima de la piel, para que esta siga crujiente. Si ves que las patatas se están quedando secas o pegadas, añade 50 ml de agua.
  11. Sigue horneando 20-25 minutos más, hasta que la piel esté dorada y tirante.
  12. Comprueba que están hechos: pincha con un cuchillo la parte más gorda, cerca del hueso. El jugo que sale tiene que ser transparente, sin rastro rosado. Si sale rosado, déjalos 5-10 minutos más. Si tienes termómetro, debe marcar al menos 75 °C en el centro.
  13. Deja reposar la bandeja 5 minutos fuera del horno antes de servir, con un chorrito del limón restante por encima.

¿La piel no se ha dorado? Pon el gratinador los últimos 3-4 minutos, vigilando sin despegarte porque se quema enseguida. ¿Las patatas siguen duras? Saca el pollo a un plato tapado con papel de aluminio y deja las patatas 10 minutos más.

Trucos para que te salga perfecto

  • Piel seca = piel crujiente. Sécalos muy bien y nunca los tapes con papel de aluminio mientras se asan.
  • Muslos del mismo tamaño, para que se hagan todos a la vez.
  • No muevas los muslos durante el horneado: solo riega las patatas.
  • Patatas finas: si las cortas muy gruesas, el pollo estará listo antes que ellas.
  • Marinar la noche antes con el aliño hace que la carne quede mucho más sabrosa.
  • Raspa el jugo del fondo de la bandeja con una cuchara y échalo por encima al servir: es la mejor salsa.

¿Con qué acompañarlo?

Las patatas y la cebolla ya hacen de guarnición, así que solo te falta pan para mojar. Si quieres algo más ligero, una ensalada verde con tomate o una crema de verduras de primero completan muy bien el menú. Para una comida de picoteo con amigos, unas patatas bravas de entrante nunca fallan.

Variantes

  • En freidora de aire: salpimienta y unta los muslos igual, ponlos con la piel hacia arriba a 180 °C durante 25-28 minutos, dándoles la vuelta a los 15 minutos y terminando con la piel hacia arriba. Las patatas, mejor en tanda aparte (unos 20 minutos a 180 °C).
  • Sin alcohol: cambia el vino blanco por caldo de pollo o por agua con el zumo de medio limón.
  • Con verduras: añade pimiento rojo en tiras y calabacín en rodajas junto a las patatas.
  • Al limón y miel: mezcla al aliño 1 cucharada de miel (20 g); vigila los últimos minutos porque la miel se tuesta rápido.
  • Si te gusta el pollo con mucho ajo, prueba también nuestro pollo al ajillo, o en salsa de pimiento y tomate con el pollo al chilindrón.

Conservación

  • En la nevera: hasta 3 días, en un recipiente cerrado, una vez frío (no más de 2 horas a temperatura ambiente).
  • Para recalentar: en el horno a 180 °C unos 10-15 minutos, así la piel vuelve a quedar crujiente. En el microondas se calienta antes, pero la piel queda blanda.
  • En el congelador: el pollo asado aguanta unos 3 meses. Las patatas cambian de textura al congelarse, mejor comerlas en el momento.
  • Lo que sobre lo puedes deshuesar y usar en bocadillos, ensaladas o croquetas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que hornear los muslos de pollo?

A 200 °C con calor arriba y abajo, los muslos de pollo con hueso tardan unos 45-50 minutos. Los contramuslos deshuesados se hacen antes, en unos 30-35 minutos. Están listos cuando el jugo que sale al pinchar cerca del hueso es transparente o el centro alcanza 75 °C.

¿A qué temperatura se hacen los muslos de pollo al horno?

Lo ideal es 200 °C con calor arriba y abajo, o 190 °C si usas ventilador. A esa temperatura la piel se dora y queda crujiente mientras la carne se hace por dentro sin secarse.

¿Hay que tapar el pollo con papel de aluminio en el horno?

No hace falta, y si lo tapas la piel no quedará crujiente. Solo conviene taparlo si ves que se está dorando demasiado antes de estar hecho por dentro, o para mantenerlo caliente mientras terminas las patatas.

¿Cómo saber si el pollo está bien hecho por dentro?

Pincha la parte más gruesa, cerca del hueso: el jugo debe salir transparente y la carne no debe verse rosada. Con un termómetro de cocina, el centro tiene que llegar al menos a 75 °C.

¿Se pueden hacer los muslos de pollo en la freidora de aire?

Sí. Con el mismo aliño, cocínalos a 180 °C durante 25-28 minutos, dándoles la vuelta a los 15 minutos y terminando con la piel hacia arriba. Las patatas es mejor hacerlas en una tanda aparte.