Cazuela de barro con solomillo al whisky en medallones dorados, con ajos laminados y su salsa, con patatas fritas y pan al lado
Carne

Solomillo al whisky: receta tradicional paso a paso

El solomillo al whisky es una de las tapas más famosas de Sevilla: medallones de solomillo de cerdo dorados, muchísimo ajo y una salsa ligera de whisky en la que dan ganas de mojar todo el pan. Lo mejor es que en casa lo tienes listo en unos 30 minutos en total, con ingredientes que encuentras en cualquier supermercado. Te lo explico paso a paso para que te salga jugoso aunque nunca hayas cocinado carne.

  • Raciones: 4
  • Tiempo de preparación: 10 minutos
  • Tiempo de cocción: 20 minutos
  • Tiempo total: 30 minutos
  • Dificultad: Fácil
  • Coste aproximado: 10-12 € en total (unos 3 € por ración)

Respuesta rápida: ¿cómo se hace el solomillo al whisky?

Se corta el solomillo de cerdo en medallones de 2 cm, se doran a fuego fuerte en aceite de oliva y se apartan. En ese mismo aceite se fríen muchos ajos laminados a fuego suave, se añade el whisky y se deja evaporar el alcohol 2 minutos, luego el caldo y un chorrito de limón. Se vuelven a meter los medallones 3-4 minutos en la salsa y se sirve con patatas fritas.

Ingredientes

Para 4 personas:

  • 2 solomillos de cerdo (unos 800 g en total; cada pieza suele pesar 350-450 g)
  • 1 cabeza de ajos (unos 10-12 dientes, 50 g)
  • 100 ml de whisky (medio vaso pequeño); sirve uno normal, no hace falta que sea caro
  • 150 ml de caldo de carne o de pollo (un vaso pequeño), casero o de brik
  • El zumo de medio limón (unos 15 ml, 1 cucharada)
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra (4 cucharadas)
  • Sal fina (1 cucharadita rasa, unos 4 g)
  • Pimienta negra molida (una pizca)
  • 1 cucharadita de harina (5 g), opcional, para espesar la salsa
  • Patatas fritas caseras y pan para acompañar

Utensilios: sartén grande o cazuela baja (de unos 28 cm), cuchillo afilado, tabla, pinzas o espátula, plato para reservar la carne y un vaso medidor.

Preparación paso a paso

  1. Saca los solomillos de la nevera 15 minutos antes. Si la carne entra muy fría en la sartén, se queda cruda por dentro.
  2. Limpia los solomillos: quítales la telilla blanca y brillante que los recubre deslizando la punta del cuchillo por debajo. Esa telilla se encoge al cocinar y deja la carne dura.
  3. Corta cada solomillo en medallones de unos 2 cm de grosor (más o menos el ancho de dos dedos). Las puntas finas, córtalas un poco más gruesas para que todos se hagan igual.
  4. Sécalos con papel de cocina y salpimiéntalos por los dos lados.
  5. Pela los ajos y córtalos en láminas finas, como monedas. Si alguno tiene el centro verde, quítaselo: es lo que repite.
  6. Calienta el aceite en la sartén a fuego fuerte. Está listo cuando, al poner un medallón, chisporrotea con fuerza al momento.
  7. Dora los medallones 1-2 minutos por cada lado, sin moverlos, hasta que tengan una costra dorada. No hace falta que se hagan por dentro: terminarán en la salsa. Si no caben holgados, hazlos en dos tandas. Sácalos a un plato.
  8. Baja el fuego a medio-bajo y echa los ajos laminados en ese mismo aceite. Remueve 2-3 minutos hasta que estén dorados claritos, color galleta. Ojo: si se ponen marrones oscuros amargan; en ese caso tíralos y fríe otros.
  9. Añade la harina (si la usas) y remueve 30 segundos para que se tueste un poco.
  10. Echa el whisky con cuidado, apartando un poco la sartén del fuego. Vuelve a ponerla y deja que hierva 2 minutos, rascando el fondo con una cuchara de madera para despegar lo dorado de la carne, que es puro sabor. Notarás que el olor fuerte a alcohol desaparece: eso significa que se ha evaporado.
  11. Vierte el caldo y el zumo de limón y deja hervir suave 4-5 minutos, hasta que la salsa se reduzca un poco y nape (que cubra ligeramente el dorso de una cuchara).
  12. Vuelve a meter los medallones con el jugo que hayan soltado en el plato. Cocina 3-4 minutos, dándoles la vuelta a mitad. Al cortar uno por el centro, debe verse blanco con un ligero toque rosado y soltar jugo transparente, no rojo.
  13. Prueba la salsa y ajusta de sal. Si está muy líquida, sube el fuego 1-2 minutos; si se ha espesado demasiado, añade un chorrito de caldo o agua.
  14. Sirve enseguida, con los ajos y la salsa por encima, patatas fritas al lado y pan para mojar.

Trucos para que te salga perfecto

  • No escatimes en ajo. Parece mucho, pero es la gracia de la receta: los ajos fritos quedan suaves y dulces.
  • Fuego fuerte para dorar, suave para los ajos. Si fríes los ajos con el aceite muy caliente se queman en segundos.
  • Nunca flambees si no tienes experiencia. Basta con dejar hervir el whisky 2 minutos para que se evapore el alcohol. Si se prende sin querer, tapa la sartén con una tapa y apártala del fuego: se apaga sola.
  • No lo pases de punto. El solomillo de cerdo es magro y se seca si cuece mucho rato. Mejor sacar un poco antes y dejar que termine con el calor de la salsa.
  • El limón equilibra. Ese chorrito quita el punto dulzón del whisky y da frescura; no te lo saltes.
  • Si la salsa sabe a alcohol, es que no ha hervido lo suficiente: déjala 2 minutos más a fuego medio.

¿Con qué acompañarlo?

En Sevilla se sirve casi siempre con patatas fritas caseras cortadas en dados o en gajos, que se empapan de salsa. Si lo quieres como cena de picoteo, ponlo junto a unas patatas bravas; para los peques queda genial con un puré de patata casero. Y si te gustan las salsas con vino dulce, prueba también nuestro solomillo de cerdo al Pedro Ximénez o, en plan plancha, un buen secreto ibérico.

Variantes

  • Sin alcohol: sustituye el whisky por la misma cantidad de caldo con 1 cucharadita de miel y unas gotas más de limón. No sabe igual, pero queda una salsa de ajo muy rica, apta para niños.
  • En freidora de aire: cocina los medallones untados con una gota de aceite a 200 °C durante 8-10 minutos, dándoles la vuelta a mitad, y prepara la salsa aparte en una sartén; mézclalo todo 1 minuto al final.
  • Con solomillo de ternera: dora los medallones al gusto y añádelos solo 1 minuto a la salsa para que no se pasen.
  • Para tapa en montadito: sirve cada medallón sobre una rebanada de pan con un poco de salsa y ajos por encima.

Conservación

  • En la nevera: aguanta 2-3 días en un recipiente hermético, con su salsa. Al día siguiente está incluso más rico.
  • Para recalentar: a fuego suave en una sartén con un chorrito de caldo o agua, 3-4 minutos, para que la carne no se seque. En microondas, tapado y a potencia media.
  • Congelado: se puede congelar ya cocinado hasta 2 meses, con la salsa cubriendo la carne. Descongélalo en la nevera de un día para otro. Las patatas fritas, mejor hacerlas al momento.

Preguntas frecuentes

¿Qué whisky es mejor para el solomillo al whisky?

Vale cualquier whisky normal de supermercado, de malta o blended. No hace falta uno caro, porque al cocinarlo se pierde el alcohol y los matices más finos. Evita los whiskys muy ahumados, que dan un sabor demasiado fuerte a la salsa.

¿Se evapora el alcohol del whisky al cocinarlo?

La mayor parte sí, si dejas hervir el whisky unos minutos antes de añadir el caldo y luego la salsa sigue cociendo. Aun así puede quedar un pequeño resto, así que para niños, embarazadas o personas que no toman alcohol es mejor la variante sin whisky con caldo, miel y limón.

¿Cuánto tiempo se hace el solomillo de cerdo para que no quede seco?

Con medallones de 2 cm, basta con 1-2 minutos por cada lado para dorarlos y 3-4 minutos más dentro de la salsa. Por dentro debe quedar blanco con un ligero tono rosado y soltar jugo transparente. Si lo cueces mucho más, se seca.

¿Cómo espesar la salsa del solomillo al whisky?

Lo más sencillo es dejarla reducir a fuego medio unos minutos sin tapar. También puedes tostar una cucharadita de harina con los ajos antes de echar el whisky, o machacar en el mortero un par de ajos fritos con un poco de salsa y devolverlos a la sartén.

¿Se puede preparar el solomillo al whisky con antelación?

Sí. Puedes dejarlo hecho unas horas antes o el día anterior y guardarlo en la nevera con su salsa. Recaliéntalo a fuego suave con un chorrito de caldo justo antes de servir para que la carne no se reseque.